«Eduardo Romero nos ofrece un instante de verdad absoluta, despojada de artificios. Un relato certero e implacable con el que nos abre la puerta a un microcosmos de gestos que se repiten, de odiseas cotidianas, de días idénticos a otros, y nos enfrenta a su fragilidad y su crudeza». —Elvira Valgañón
«Una emocionante historia sin adjetivos: una pura descripción minuciosa y atenta de operaciones físicas en torno a un cuerpo que, al mismo tiempo, a través de esa atención, se vuelve indispensablemente humano». —Santiago Alba Rico
«Qué contención, qué conocimiento de causa, qué capacidad para ir al relato de los cuidados, de los hechos, sin una sola brizna superflua. Es bien duro y hermoso, la vida misma». —Carlos Barral
Una mujer y un anciano.
Juntos recorren un día, en una especie de baile a cámara lenta.
*
Dice la madre del editor que «nadie sabe lo que es esto hasta que te toca».
Eduardo Romero ha escrito un texto que en realidad es un agujero por el que se puede ver el minuto a minuto de un anciano y la mujer que lo cuida. Un pequeño libro —más que necesario— que nos permite hacernos cargo de una de las cuestiones más acuciantes de nuestro tiempo.
[...] Un anciano y un sueño apacible. Durante las diez, doce o hasta catorce horas en las que permanece dormido, el viejo respira acompasada y silenciosamente. Solo muy de vez en cuando emite un breve y estrepitoso ronquido. A veces se le abre la boca y entonces su aspecto resulta entre cómico e inquietante. Ella mira esa abertura entre los labios y por momentos recuerda el juego de la rana, quiere lanzar una ficha a ver si acierta y la rana se la traga. Otras veces esa boca abierta le trae recuerdos de las agonías que ha presenciado a lo largo de su vida, y entonces la escena ya no le hace ninguna gracia. [...]
El mito del movimiento y de la movilidad es clave en el capitalismo actual. Pero esa movilidad es un producto creado y construido, mercantilizado e ideologizado. José-Luis Anta Félez arranca este viaje crítico observando al automóvil —Santo Grial de este capitalismo—, destripando aviones, habitando estaciones de autobuses, indagando en las mochilas de los peregrinos a Santiago de Compostela, caminando por las calles de Ciudad de México. Pero Anta Félez también tienen en cuenta al ser humano, la parte más molesta del sistema capitalista y el factor por donde le han venido —y le vienen— sus mayores quebraderos de cabeza. El libro se articula en capítulos temáticos dedicados al automóvil, el avión, las estaciones de autobuses, la mochila y el paseo.
El panfleto de Sexby es uno de los textos más famosos producidos por la revolución inglesa que tuvo lugar entre 1640 y 1660. Es, tras las obras de Maquiavelo, La Boétie y algunos otros, un clásico de la crítica de la dominación. Su originalidad radica, en primer lugar, en el hecho de estar explícitamente dirigido, al contrario que sus precedentes, contra un tirano con nombre y apellidos, al que se incita a dar muerte sin contemplaciones y por cualquier medio disponible. [...]
[de la presentación, atribuida a Guy Debord]
Este clásico de la crítica social, que no ha perdido ni un ápice de su vigencia y que fue reivindicado a finales del siglo xx por el ambiente situacionista, es prácticamente desconocido en nuestra lengua; hasta donde nosotros sabemos, se encontraba inédito en España, aunque ha sido editado recientemente en Costa Rica.
Traducido por Diego Luis Sanromán, es para nosotros un gusto inmenso darlo a imprenta.
[...] Debemos, pues, considerar que el fin por el cual los hombres entran en sociedad no es meramente para vivir, algo que bien podrían hacer dispersos como otros animales, sino para vivir felizmente, y además para vivir una vida que responda a la dignidad y la excelencia que son propias de su especie. Fuera de la sociedad tal felicidad no puede alcanzarse, pues por separado somos impotentes y defectuosos, y tan incapaces de procurarnos las cosas necesarias u ornamentales como lo somos de defenderlas y mantenerlas una vez las hemos adquirido. Nos asociamos para remediar esos defectos, pues lo que no podemos mantener y gozar aisladamente, sí somos capaces de hacerlo juntos gracias a los beneficios compartidos y la ayuda mutua. [...]
El marxismo abierto es un conjunto de pensadores marxistas críticos y heterodoxos que cuestionan el socialismo de Estado y la política de partidos, haciendo hincapié en la necesidad de apertura a la praxis y a la historia mediante un método antipositivista basado en la «reflexividad práctica» de los conceptos de Karl Marx. La «apertura» en el marxismo abierto también se refiere a una visión no determinista de la historia en la que se pone en primer plano la imprevisibilidad de la lucha de clases. Su carácter es pues muy antiestructuralista, tanto en su forma marxista-leninista como en la althusseriana, y se solapa significativamente con algunas es- cuelas del posmarxismo. A menudo (aunque no siempre) se alinea con el marxismo humanista y el comunismo libertario o de izquierdas.
Las fuentes del marxismo crítico y abierto (a veces llamado «corriente cálida del marxismo») son muchas, desde el retorno de György Lukács a las raíces filosóficas del pensamiento de Marx, hasta el comunismo consejista, la Nueva Izquierda, elementos del autonomismo y el situacionismo y también la Neue Marx-Lektüre [Nueva lectura de Marx] de la Alemania de los setenta. Hegel suele ser el hilo conductor de estas tendencias.
Las afinidades intelectuales con el marxismo autonomista fueron especialmente fuertes y llevaron a la creación de la revista The Commoner (2001-2012) siguiendo la estela de las anteriores revistas del marxismo abierto como Arguments (1958-1962) y Common Sense (1987-1999). En las décadas de 1970 y 1980, los debates sobre la separación de lo económico y lo político en el capitalismo se desarrollaron en el grupo de trabajo Kapitalistate y en la revista Capital & Class de la Conferencia de Economistas Socialistas, involucrando a muchos de los teóricos del marxismo abierto e influyendo significativamente en su desarrollo teórico. La revista Endnotes se refiere a sí misma como influenciada por el Marxismo Abierto.
Descansé tendido al sol bajo un árbol fuí sombra a mediodía cantar sin conocer palabras poéticas libres, creativas desde allí, desde otra estrella…
Amor y libertad. Poemario póstumo de Thaï de Arriba Ortuño (1979-2022)
Recorriendo las calles ofrecía y repartía sus poemas, frescos, reflejando la libertat que tanto amaba.
Su simpátia y amabilidad empatizaba con las gentes. Así se convirtió en “El Poeta del Raval”.
Esta obra nos ayuda a comprender la magnitud de la tragedia que se vivió en 1939 y que se cebó especialmente en las mujeres y hombres del anarquismo y el anarcosindicalismo, que fueron capaces en 1936 de ganar al ejército y al fascismo y empezar a construir el sueño de la revolución.
Por ello, al terminar la guerra en 1939, el fascismo franquista se cebó con aquellos combatientes y truncó tantas vidas como pudo. Tanto que, todavía hoy, 84 años después, muchas de esas vidas permanecen en el silencio de las cunetas de cada pueblo de España, sin demandar aún a los asesinos.
En definitiva, el objetivo es, recuperar el nombre y la identidad de cada persona que, en los tiempos oscuros del franquismo, tuvo la dignidad de luchar contra la ignominia de un sistema corrupto, represor, y asesino, cuando toda España era una cárcel. Hubo quien no aceptó ese régimen político opresor y plantó cara a la mentira del sistema.
Y para que las mujeres y hombres que vieron truncados sus sueños, de un mundo mucho mejor, entre iguales, no pierdan su identidad, rescatamos aquí una pequeña parte de su historia.
Para que se sepa, el nombre y apellidos de generosos y cautivos anarquistas, no queden en el olvido y podamos recuperar su historia, que es la historia de un pueblo que luchó por la libertad.
QUE SU NOMBRE NO QUEDE EN EL OLVIDO
“¿Qué pasaría si la nación, o los intentos de constituir una nación española, fueran un epifenómeno de la condición postimperial hispana, incluso en sus formulaciones más liberales de nación de naciones o de estado plurinacional? ¿Qué pasaría si la nación española fallida fuera la punta del iceberg de su historia postimperial de los últimos tres siglos?
Joseba Gabilondo, uno de los autores más rompedores del, a veces, conservador panorama del
pensamiento crítico, se atreve a formular una hipótesis indisciplinada que argumenta desde lo cultural y desde lo político por ordenar lo que está íntima y públicamente entrelazado. Y sí: en este libro comparten espacio Belén Esteban y Pablo Iglesias, Rosalía y Santiago Abascal, As bestas y Star Wars, Felipe VI y el COVID.
Un texto revelador que nos hace salir del aburrimiento y la indiferencia académica y que rompe con la ideología política hegemónica que sigue siendo eso: hegemónica.
La CNT y la Nueva Economía. Del colectivismo empresarial a la planificación de la economía confederal (1936-1939). Escrito por Miguel G. Gómez. Entender cómo se llevó a cabo el proceso revolucionario a nivel local, cómo se organizó la economía desde abajo, en cada taller, en cada municipio y comarca, es una de las piedras angulares para interpretar el proceso revolucionario que se inició en el verano de 1936. No solo el comienzo de este, sino cómo fue evolucionando cada colectividad y empresa colectivizada ante los retos y amenazas que suponían tanto la guerra como la República. Sin embargo, para tener una visión más global de la revolución, es indispensable fijar la mirada en el rol que jugó la Confederación durante el periodo. El libro que ha escrito Miguel Gómez viene a arrojar luz de una manera sistemática, seria y rigurosa la forma en la que los sindicatos abordaron la realización de la revolución social en el aspecto económico.
En un contexto de crisis multisistémica que atraviesa todos los ámbitos de la vida, la propuesta revolucionaria libertaria es absolutamente indispensable si queremos hacerle frente de manera colectiva. Para ello, sigue resultando indispensable aprender de experiencias revolucionarias como esta. En un paralelismo con el mundo científico y parafraseando a Newton, los y las revolucionarias de hoy debemos ir subidas a hombros de gigantes. Si no hacemos un esfuerzo organizado, lo harán otros por nosotros. La lectura y análisis de textos como el que tienes entre manos son absolutamente indispensables para ese fin.
La novela es un descenso a los infiernos del comisario de la Dirección General de Seguridad Luis Pavón; un policía ambicioso, morfinómano, lector de Baltasar Gracián y facha. Muy facha, hasta el punto de considerar que Franco era un papanatas y un maricón. La caída comienza con su expulsión del Cuerpo en los estertores de la dictadura de Primo de Rivera justo antes de ser ascendido a comisario-jefe. Desde entonces su obsesión es recuperar su prestigio y su puesto en la DGS, pero en el camino irá encontrando obstáculos y enemigos reales e imaginarios. Su particular catábasis se entrecruza con el declinar del segundo protagonista de la novela: el inspector Larousse. Este policía, maestro de Pavón, es todo lo contrario de su discípulo: desclasado, humanista, vegetariano, anticlerical, espiritistaà La corrupción, la hipocresía y la miseria del mundo que le ha tocado vivir le pesan demasiado, aunque se resiste a caer en el cinismo. Estos son los dos principales personajes de una novela que, de forma intercalada, transcurre entre 1911 y 1940. En su conjunto presenta un retrato social, grotesco y disparatado
Madres que cuentan presenta 16 entrevistas a destacadas escritoras del campo literario hispanoamericano que en los últimos años han publicado obras que han hecho de la maternidad el eje vertebrador de sus relatos. En estas páginas, reflexionamos con laudia Piñeiro, Lola López Mondéjar, Gabriela Wiener, Mar García Puig, Katixa Agirre, Silvia Nanclares, Ariana Harwicz, Eva Baltasar, Pilar Quintana, María Llopis, Mónica Crespo Jazmina Barrera, Daniela Alcívar Bellolio, Karmele Jaio, Rosario Izquierdo y Margarita García Robayo, sobre la relación entre crear y criar, la creación literaria y la maternidad, explorando las complejidades que acarrea enfrentarse al relato materno en una tradición cultural que lo ha invisibilizado de tal modo que, a pesar de haber existido siempre, ha sido sistemáticamente ignorado. La literatura, y el arte en general, ha construido una tradición (con sus obras canónicas, sus rupturas y sus desacuerdos) que ha desdeñado las voces de las madres.
Maud Martha Brown es una niña que se cría en el South Side del Chicago de la década de los cuarenta del pasado siglo. Entre tabernas cochambrosas y patios devorados por la maleza, Maud Martha sueña; con Nueva York, con una historia de amor, con su futuro. Admira las flores de diente de león, aprende a beber café, se enamora, decora su cocinita, visita el Jungly Hovel, destripa un pollo, compra sombreros, da a luz. Pero su marido, de piel más clara, también sueña; con el Foxy Cats Club, con otras mujeres, con la guerra. Y los «retazos de un odio desconcertado» ?cierta palabra pronunciada por una dependienta, aquella sesión de cine, la crueldad del Papá Noel de unos grandes almacenes? siempre están presentes. Publicado por primera vez en 1953, Maud Martha ?única novela de la poeta ganadora del Pulitzer Gwendolyn Brooks? es un collage poético y radical que conforma el extraordinario retrato de una vida ordinaria vivida con sabiduría, humor, resistencia, rabia, dignidad y alegría.
Pálpitos, roces, hendiduras, heridas, fracturas? Lo que crece en las grietas es un libro de relatos que hablan de personajes rotos o incompletos y su autora, Virginia Ruiz Fernández, rastrea hasta la infancia esas heridas y deja las huellas que encuentra su memoria lírica sobre las páginas para que sea el lector quien tenga que descubrir las cicatrices. «Escribí este libro de relatos porque quería que la literatura me ayudase a entender, a descubrir las fisuras, a conocer las fracturas y a reconocer que en esas grietas es capaz de florecer la vida». Los protagonistas de estas pequeñas acuarelas, estos esmaltes minúsculos, son en su mayoría niños fracturados por sus recuerdos o por las circunstancias más inmediatas de esas vidas que recién estrenan. Dividido en tres partes, la estructura de Lo que crece en las grietas replica las fases del viaje hacia la sanación y la luz: la fisura, lo irreparable y la posibilidad de que de esa grieta nazca algo nuevo. Con un tono cercano y un estilo propio y seductor Virginia Ruiz ha sabido crear el lienzo perfecto para que el lector la acompañe en su poética búsqueda.
Mover los labios en la plegaria y llegar a creer remite al tipo de creencia sin credo ni iglesia que fomenta el capitalismo a través de la formación, las redes y las relaciones sociales. Ideología o religión del como si, que al hacer nuestra la demanda de Nina Simone: Com’on, save my soul, nos responde con un llamamiento al consumo compulsivo. Es decir, no hay salvación, sino extenuación.
Rebeca Baceiredo traza en Mueve tus labios en la plegaria un recorrido ágil y pormenorizado por los distintos procesos de subjetivación en marcha en el capitalismo terminal que determinan un tipo de relación muy concreta con el mundo y los entes, con el conocimiento y la creencia, con lo social y lo personal de marcada impronta neoliberal. Mediante una prosa que se mueve hábilmente por distintos registros y géneros, desde el ensayo hasta la narrativa, pasando por la confesión o los «pensamientos», la autora ahonda en las dificultades contemporáneas para construir un mundo en común, en una época en que la amistad se ve reducida a una lista de contactos.
Las vagabundias son girones de existencias en los márgenes, vivencias del mundo de la calle, historias recogidas pacientemente durante los catorce años que el autor pasó trabajando en un albergue para personas sin hogar. En este libro, Juanma Agulles entrelaza con maestría las peripecias concretas de algunas de "las gentes del abismo" con agudas reflexiones acerca de la pobreza extrema y la marginalidad en nuestras sociedades, así como del papel de una institución; el albergue; que comparte rasgos con la prisión, el manicomio y la casa de beneficencia.
Óscar Calavia se mueve con maestría entre las fuentes directas para aportar su particular visión crítica del Imperio español en America, huyendo al mismo tiempo de la imperiofilia y de la caricatura. Porque reducir el pasado a la contabilidad de hazañas y fechorías es un modo de desperdiciarlo.
Periferia industrial. Norte de España. Años noventa. Un grupo de amigos y un triángulo amoroso durante el último año antes de la universidad, antes de que todo cambie para siempre. Para estos primeros adolescentes nacidos en democracia, la vida entre autovías y bloques de pisos suburbiales es comer pipas en un banco del parque, aburridos mientras imaginan qué quieren ser. Mientras imaginan que se van de allí. Porque hay un mandato que debe dar sentido a todo un clan. Al fin y al cabo, nada hubiese sido posible sin sus abuelos agricultores, que emigraron a esas periferias en los sesenta, y sin sus padres, que se hicieron llamar clase media al filo de los ochenta. Pero, ¿qué sucede cuando las imágenes de uno mismo y de los otros acaban cayendo al suelo como un puñado de cáscaras? ¿Se puede tener culpa de clase? ¿De qué estaban hechos los deseos de esa España desengañada que hoy ronda los 40? Con una escritura que hibrida con maestría la ficción y el ensayo, Esther L. Calderón retrata aquella España embriagada de sueños desde un presente desencantado, crítico, pero sin queja. Pipas es una mirada original y conmovedora de las cáscaras vacías de toda una generación.
La Guerra Civil española sorprendió a Georges Bernanos en Mallorca. Cuando vio el horror que las tropas vencedoras esparcían por la isla, escribió que aquella era la “imagen de lo que será el mundo mañana”. En este ensayo reflexionó sobre los totalitarismos que se cernían sobre Europa. La frase que lo resume es hoy famosa: “La ira de los imbéciles llena el mundo”.
El Estigia, buque propiedad de una compañía suiza de seguros, oferta un servicio único en Occidente: un crucero por el Mediterráneo sin posibilidad de regreso al puerto de origen. Un crucero de la muerte. Un viaje para ir al encuentro de la parca sin dolor ni sobresaltos, todo ello en un inmejorable ambiente. En esta novela, que está más cerca de las pinturas de Gutiérrez Solana o de George Grosz que de cualquier otra cosa, Luis Martínez de Mingo desentraña ?con maestría y un humor negro envidiable? las cuitas de la vejez y la muerte en esta fantástica época que nos ha tocado vivir.
Es esta una novela que nos habla de la desaparición de un mundo ?y de quienes lo habitan? a través de las voces de dos de sus protagonistas. Manuela y Antonino relatan a un urbanita de visita en el pueblo los entresijos de la vida rural y campesina al tiempo que este último, escritor, les comparte a ellos su mirada sobre algunos de los episodios más relevantes de la historia de la España de los dos últimos siglos. Así, entre los tres, van dibujando el auge y ocaso de una forma de vida ?la vida campesina? que morirá junto a quienes la han protagonizado. El fin de un mundo es a un tiempo una magnífica novela y un extraordinario libro de historia.
Hace 90 años se produjo en Asturias la última revolución obrera de Occidente. Una insólita alianza de todas las organizaciones sindicales apostaba por la vía insurreccional ante los escasos avances logrados por la Segunda República —e incluso el riesgo de involución— y el auge del fascismo por toda Europa. Durante dos semanas, los trabajadores derrotaron al Ejército y a la Guardia Civil, confiando en que el movimiento triunfaba también en el resto de España.
Paco Ignacio Taibo II, novelista e historiador de prestigio mundial, realizó en los años setenta un exhaustivo trabajo de investigación sobre la Comuna Asturiana de 1934, exprimiendo las fuentes disponibles y entrevistándose con cerca de 400 supervivientes de uno y otro bando. Cincuenta años después, Hoja de Lata recupera este gran clásico de la historia social, una epopeya protagonizada por «mineros, carboneras, metalúrgicos, ferroviarios, oficinistas, albañiles, portuarios, taxistas, limpiabotas, costureras, pescadores, marinos, vidrieros, panaderos, ceramistas, electricistas y periodistas», en una nueva versión, revisada, corregida y aumentada.
«Para los que lean estas páginas no quedará duda de la magia que genera una clase obrera organizada, convencida de que se encuentra a las puertas de un mundo diferente y dispuesta al sacrificio personal para lograrlo.» Paco Ignacio Taibo II
Tren de fuego. Falconetti Peña. Tras cumplir una larga condena por violencia armada, un antiguo miembro de una organización clandestina ya disuelta vuelve a su barrio, situado en una ciudad de provincias. La realidad que encuentra es muy distinta a la que dejó cuando entró en la cárcel. Donde antes se alzaba la fábrica, ahora se extiende una urbanización abandonada a medio construir y la crisis económica ha sumido las calles en un estado de abotargamiento generalizado. A él todo esto lo trae sin cuidado. El mundo ha seguido su curso y no tiene la más mínima intención de volver a implicarse en nada. No tardará en comprobar que su destino no pasa por ahí. El subinspector que lo capturó en Barcelona, hombre clave en los negocios turbios de su ciudad, tiene otros planes para él. El tren de fuego es el elemento iniciador que hace estallar la carga explosiva
En el marco del importante desarrollo académico de los estudios anarquistas a nivel global, ha surgido un interés renovado por la cultura impresa libertaria (Madrid y Soriano 2012; Souza Cunha 2018; Yeoman 2022; Ferguson 2023), base sobre la cual se desarrolló de manera impensada el que es considerado como primer movimiento político transnacional (Moya, 2009). La cultura impresa anarquista fue masiva y enciclopédica y, en su afán por educar al humilde, tuvo la capacidad de circular textos de muy diversa índole: literarios, científicos, técnicos y, por supuesto, ideológicos, entre tantos otros. Con esta agitada actividad impresora y traductora, los anarquistas y las anarquistas fueron agentes pioneros y muy activos en la transferencia de saberes transnacionales. Participaron en redes de intercambio y producción de impresos que “globalizaron el anarquismo” (Prichard, 2022; Eitel 2022) en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX.
Paralelamente, y a pesar de que el rol que las mujeres jugaron en el movimiento anarquista ha sido revisitado en los últimos cincuenta años (Nash 1975; Rowbotham 1992; Enckell 2010; Pezzica 2013), hay aún mucho territorio por ser explorado en lo que respecta a la manera en la que las mujeres anarquistas o cercanas al movimiento participaron en esa cultura impresa. El movimiento anarquista abordó, desde sus primeros escritos, temáticas ligadas a la relación entre los sexos, a la familia y a la sexualidad. Muchas editoras y traductoras realizaron estas tareas con las miras puestas en ahondar en la igualdad práctica y teórica al interior y al exterior del movimiento, reclamando para las mujeres una misma educación y oportunidades de participación, reivindicando una idéntica pasión por la libertad y pregonando que las mujeres poseen ellas también condiciones y motivos para la lucha contra el estado. Este activismo impresor puede ser considerado “feminista”, con todas las discusiones que acarrea la utilización del término en contextos anarquistas (Barrancos 1990 y 1996).
La labor en tanto que editoras y/o traductoras de figuras femeninas clave del anarquismo internacionalista como Louise Michel, Emma Goldman, Lucy Parsons, Soledad Gustavo o Virginia Bolten así lo sugiere. Permite intuir la importancia de los vínculos entre mujeres, movimiento anarquista y cultura impresa. Junto a ellas, una pléyade de mujeres anarquistas, o cercanas a los medios anarquistas, destacaron en las tareas de editar, imprimir y traducir textos, libertarios y no libertarios.
Guillermo Rendueles, referente de la psiquiatría crítica, considera que la quiebra del yo cartesiano está dando lugar a un sujeto posmoderno incoherente en sus planes vitales. Este sujeto -cada vez más común- es invitado a definirse como un oportunista: a maximizar su capital personal y mantener una conducta racional, en un dilema puramente economicista (calcular el máximo de beneficios en tus relaciones sociales invirtiendo el mínimo de esfuerzo). Curiosamente, las ciencias psicológicas han venido en su ayuda, pero no para rescatarle del aislamiento ególatra, sino más bien para procurarle la máxima realización personal en su forma de vida individualista. Individualizar los sufrimientos que produce el mundo laboral conduce a su tratamiento terapéutico (mobbing), en vez de acabar con la explotación. Forzar una perspectiva intimista de las miserias cotidianas lleva a llamar depresión a cualquier malvivir, producto de las condiciones de vida: La psiquiatría produce impotencia. Así, el discurso psicológico despolitiza la crisis social reduciéndola a su doble subjetivo, pues nos convence de que el problema sucede en nuestras cabezas y no en el sistema de producción. Hoy asistimos a múltiples iniciativas que proponen la contratación de miles de profesionales, o la introducir la psicología en todos los ámbitos de la sociedad. En todos los casos se trata de descontextualizar el malestar social (reduciéndolo a lo personal y lo privado) y llevarlo a la consulta de un especialista
Ya es una certeza que hoy disponemos de las condiciones materiales y técnicas para afrontar una transición ecológica justa y acelerada. No obstante, y vista la lentitud de los avances, a cualquiera que se preocupe por la crisis climática le atormenta una pregunta nada inocente: ô¿Qué hacer?ö. A menudo esta pregunta conduce a un callejón sin salida, pero se trata de una cuestión inexcusable que apunta a un problema fundamental de la política de las últimas décadas, el de la organización y la práctica. Para no esquivar esta urgencia, nos obligamos a pensar cómo podría ser una práctica ecologista y climática renovada, cuáles son sus obstáculos, sus posibles nuevas inspiraciones, sus trampas, sus incomodidades y sus potencias. Desde la transformación de nuestra forma de comprometernos políticamente, hasta los nuevos modelos organizativos, pasando por las cuestiones eternas pero hoy redescubiertas del papel del Estado y de la acción directa, con ecología de la praxis miramos de frente al célebre ô¿Qué hacer?ö para responder que, como siempre, quizá haya que hacerlo todo, pero esta vez sin margen de error
Si en el futuro surge una generación dispuesta a reemprender el camino hacia un horizonte democrático, con igualdad y libertad, no será mala idea que revisen los intentos anteriormente realizados en estas tierras. Ninguna plataforma de streaming te va a incluir estas historias en tu suscripción. Como dice la canción, Hollywood nos quiere muertos.
Desde aquí te invitamos a que nos acompañes en este viaje de la mano de hermanas de colores, robin hoods andaluces, mujeres libres, generales carpinteros, guerrilleros con sotana, exiliadas silenciosas, congresos en pandemia y filósofas con fusil. Con ellos, con ellas, empezó todo.
Memorias ahogadas es una inmersión en las vidas y las historias de quienes, en diversos lugares de España, tuvieron que dejar sus pueblos, tierras y hogares, sus quehaceres, raíces y formas de vida, también sus muertos, debido a la construcción de un embalse. Este libro trata sobre la búsqueda de la memoria, de todas esas memorias ahogadas, y de su reconstrucción a través de la palabra escrita. Esas vidas apenas rescatadas en manuscritos caseros y en libros autoeditados, conservadas en fotos resquebrajadas, cosidas a nombres medio borrados, agarradas a los mutismos, son las que se narran en Memorias ahogadas. El libro bucea, a través de conversaciones pausadas, en aquellas profundidades a las que no llegan los relatos heroicos que construyen la identidad del país, pero que cimientan el engranaje de lo que hoy somos. Memorias ahogadas va de silencios, de historias del alma. De aquellas personas acalladas a las que se dijo que no había alternativas ni otro destino, que ni siquiera habría explicaciones porque no había derechos. No se les preguntó ni tampoco se las escuchó.
ORIÓN era un sueño inalcanzable. Una versión a la que encaminarse. La intuición abierta, unos cuantos botes de pintura, un escritorio, un mogollón de música y .... poco más.
Con su pluma y la ayuda de modelos, así como con las fotografías de Cristina del Barco, la autora va por ahí dando recitales y haciendo exposiciones, mezcla de arte audiovisual, poesía y prosa urbana.
La gesta del caníbal no es un libro para tomarse a la ligera. ¡Sean cuidadosos, porque no será fácil dejar de leerlo! Jorge Aristizábal Gáfaro es un narrador implacable que, a través de historias contundentes, pinta el paisaje de una sociedad que se enfrenta a un mundo cruel, nihilista y por momentos frío. Un panorama dentado que terminará por devorarnos a todos.
"La gesta del caníbal ofrece una mirada cargada de humor negro, ironía y tragedia, a través de un lente fantástico, a la realidad colombiana".
Revista Arcadia
“La gesta del caníbal ofrece una mirada cargada de humor negro, ironía y tragedia, a través de un lente fantástico, a la realidad colombiana”. (Revista Arcadia)
Este libro es un huésped inesperado, les susurrará al oído y no podrán sacarlo de sus cabezas.
Con ilustraciones de Marcela Quiroz.
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