Nos mudamos de local y necesitamos tu ayuda para que este colectivo autogestionado y antiautoritario continúe fumigando ideas venenosas, liberando un local para la contracultura y la resistencia en Bilbo.
Poner al trabajo doméstico, o mejor dicho el trabajo de reproducción de la fuerza de trabajo, en el lugar que corresponde significa vincular inmediatamente la opresión particular de las mujeres a su fundamento material: la reproducción capitalista. Se trata necesariamente de poner en cuestión la familia, la monogamia, la sexualidad y los cuidados, sin aislar todo esto del trabajo, el salario, el antagonismo social y el Estado. Esto nos da también una indicación para la lucha, donde la opresión y la explotación se encuentran indisolublemente vinculadas. No para hacer el trabajo doméstico más eficiente sino para asumir su condición de clase y de sexo. Para que no haya ni clases ni división sexual del trabajo. Luchar para ver más allá de las cuatro paredes de los hogares, pero también dentro de ellos.
Pietro Carta y Paolo Mannoni son de la misma quinta: 1899. El padre de Pietro está a cargo de las tierras del padre de Paolo, don Pasqualino Mannoni, de los Mannoni que se hicieron ricos con el pecorino. Viven en el pequeño pueblo de Lollove, en pleno corazón de Cerdeña, y juntos se crían al aire libre, bajo la estricta supervisión de Annica, la gobernanta. El señorito Paolo, frágil y dependiente, va a la escuela y se precia de enseñar a Pietro a leer y a escribir. Pietro, fuerte como una cría de muflón, presume de conocer todos los secretos de la naturaleza. En el continente ha estallado la Gran Guerra, y llega el día en que Paolo es llamado a filas y que Pietro, por un pacto entre familias, se ve obligado a alistarse también. Pero en el frente esos pactos de clase son papel mojado, igual que la brecha entre ricos y pobres.
Desde los albores de la era industrial, la mejor y casi única arma de los y las trabajadoras contra la explotación de su fuerza de trabajo ha sido la acción colectiva. Gracias a ella, a lo largo del último siglo y medio y en prácticamente toda la geografía del planeta se han repetido experiencias de ocupación de fábricas, constitución de consejos obreros y democratización de los centros de trabajo. Los colectivos que protagonizaron esas luchas no necesitaron grandes referencias previas; la ocupación de los medios de producción y su autogestión por parte de los trabajadores parece emerger como expresión genuina y directa de los intereses históricos y materiales de sus protagonistas.
A lo largo de este volumen documentaremos algunas de esas experiencias. Expondremos primero el debate teórico que las ha acompañado para sumergirnos enseguida en luchasdesarrolladas tanto en sociedades capitalistas como bajo formas de socialismo de Estado. Desde finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del XXI recorreremos diferentes manifestaciones de un movimiento que hasta el momento apenas ha salido de las sombras. Nuestro objetivo es poner el foco sobre esos momentos de empoderamiento de los y las trabajadoras y revelar la importancia de las luchas obreras contra formas de control autocráticas o injustas impuestas, ya vengas impuestas por el capital, por empresas, por sindicatos tradicionales o incluso por partidos o burocracias estatales. Porque en última instancia, confiamos en que esas formas de lucha sirvan para alimentar el deseo de construcción de nuevas de democracia obrera.
«El 1 de mayo es un momento de afirmación, de amor a la vida y de llegada de la primavera, así que ha de ser algo así como el principio del fin del sistema capitalista de explotación, opresión, guerra y miseria generalizada y trabajo esclavo». Esto escribe el famoso historiador Peter Linebaugh en este compendio esencial de reflexiones sobre un 1 de mayo tan denigrado y al mismo tiempo tan glorioso y eléctrico.Es un día en el que el rico y el poderoso se esconden llenos de miedo y hacen que el parlamento prohíba la fiesta de mayo –un día magnífico y descontrolado de renacimiento, renovación y rechazo–. Estas reflexiones sobre el rojo y el verde –en los cuales probablemente descansa la única esperanza para el futuro– están pobladas por las opiniones de la anarco-comunista nativa americana Lucy Parsons, el movimiento sindical Dodge Revolutionary Union Movement, Karl Marx, José Martí, W.E.B. Du Bois, Rosa Luxemburg, SNCC y una larga lista de nombres sensibles y ricos.
En estos diarios, contemporáneos de la guerra civil en España, Mary Low (Poeta y militante trots-kista anglo-australiana. ) y Juan Breá (Escritor cubano de ascendencia india-siboney y francesa, vinculado desde joven a la van-guardia revolucionaria y surrealista. ) nos ofrecen la oportunidad de vivir las ansias de libertad de los primeros meses de la revolución social tras el golpe de Estado fascista, cuando la burocracia y el conflicto bélico no habían ahogado aún los anhelos de transformación.
A través de una serie de estampas íntimas del día a día, Low y Breá nos muestran cómo podemos ser cuando tratamos de comportarnos como seres humanos y no como engranajes de una máquina capitalista. Los cafés abren de madrugada; los cines y teatros siguen programando irreverentes; los soguillas se mueven frenéticos por la estación de Francia; las vecinas salen poderosas a charlar a la calle; se agilizan los divorcios y matrimonios; incluso hay quien se echa la siesta. Este contraste rompe con el relato de la historiografía oficial que impone que la vida cotidiana desapareció durante la Guerra Civil. Y completa la narrativa sobre la expropiación y la colectivización en fábricas y campos.
Este «cuaderno rojo» reúne, por primera vez, la traducción íntegra de Red Spanish Notebook —completando el trabajo iniciado por Alikornio con Cuaderno rojo de Barcelona— y contribuye así a llenar el vacío todavía existente sobre el período revolucionario de la Guerra Civil, antes de que la República quedase atrapada entre la reacción burguesa y el chantaje estalinista.
«Durante varios meses, mucha gente creyó que las personas eran iguales y debían actuar según su creencia. El resultado fue una sensación de liberación y una esperanza difíciles de concebir en nuestra atmósfera contaminada por el dinero. Es aquí donde reside el valor de Cuaderno rojo de la guerra de España.» —George Orwell, Time & Tide
El grupo DAS (Deutsche Anarchosyndikalisten) fue la organización que agrupó a los anarcosindicalistas alemanes exiliados del nazismo en la capital catalana. Entre sus principales tareas estuvo la de vigilar la expansión del partido nazi por estas latitudes y coordinar la incorporación de los voluntarios alemanes en el frente de Aragón, vehiculada a través de la Centuria Erich Mühsam en la Columna Ascaso.
Su trabajo más certero y desconocido fue el desmantelamiento de la red nazi que operaba en Barcelona desde el Consulado General de Alemania y que daba apoyo al ejército franquista. Sin embargo, tanto sus protagonistas como su papel capital en la lucha antifascista han sido obviados por las implicaciones que tuvieron sus acciones en el conflicto en torno al control del orden público en Cataluña.
Este perspicaz ensayo evidencia las contradicciones y ambigüedades de la Generalitat y el Comité Central de Milicias Antifascistas respecto a la Alemania hitleriana entre julio y noviembre de 1936, en una coyuntura en que las Patrullas de Control desempeñaron un papel significativo —particularmente los grupos de investigación de la CNT y la FAI— en la neutralización e intimidación de los aparatos del nazismo en Barcelona.
Su lectura ayuda a unir las piezas de aquella emigración política durante la Segunda República española y nos acerca al anarcosindicalismo internacional de entonces, cuando la resistencia antifascista no estaba de moda.
«Cuando se creía que ya se sabía (casi) todo de la Guerra Civil, resulta que en un único libro surge un cúmulo de noticias nuevas.»Walther L. Bernecker (Universidad de Erlangen-Núremberg)
El lector que tenga esta obra en sus manos está ante un libro que va más allá de los muros que delimitaban los patios de la cárcel. No es exagerado afirmar que Elsa Plaza ha escrito una historia de Barcelona a través de la cárcel de Amalia. O, dicho de otro modo, una historia de los mecanismos de intervención dispuestos por el poder (político, económico, eclesiástico…) para controlar, encauzar y reprimir a los y las disidentes y los excluidos y las excluidas en el proceso de implantación y consolidación del capitalismo industrial en laciudad condal. Un colosal trabajo historiográfico que representa, además, un acto de justicia para con los miles de hombres, mujeres y niños y niñas que malvivieron y penaron a la sombra de los muros del antiguo convento de los paúles. Que ahora vea la luz como un número extraordinario de la colección Històries del Raval es, por añadidura, una constatación de que se pueden llevar a cabo grandes proyectos de historia y memoria desde la base del tejido social de los barrios con pocas herramientas y presupuestos muy limitados. Los vecinos y vecinas del Distrito V que convivieron durante un siglo con la cárcel estarían orgullosos de esta publicación.(César Lorenzo Rubio)
We use cookies to provide you a better user experience on this website. Cookie Policy